Fátima 2007

La lluvia no apagó la fe en Fátima

Familias completas y grupos de jóvenes renovaron su compromiso religioso en la mayor manifestación católica de Misiones. A pesar que los chaparrones estuvieron presentes durante las tres horas de procesión, los devotos de Fátima afrontaron emocionados la muestra de fe. La homilía central exhortó a los políticos a seguir el camino cristiano.

La lluvia no apagó la fe en Fátima

La lluvia bendijo a las veinte mil almas que acompañaron a la Virgen

Reto a la fe, coincidencia, destino, mala suerte, o como cada uno interprete. La Virgen de Fátima cobijó bajo (por momentos interminable) lluvia, a miles de almas cristianas devotas, que resistieron y tomaron al final del camino a la larga peregrinación como una bendición que debían vivirla así, casi un bautizo divino.

 

Instituciones creíbles

Las tres horas de caminata, desde Catedral hasta la parroquia (alrededor de 14 kilómetros), fueron cubiertas con puntualidad desde las 6 a las 9 de la mañana, hora en que se celebró la misa central, encabezada por Alberto Klein, quien frontal se dirigió a la dirigencia política y a la sociedad en conjunto en su homilía: “Estamos viviendo otro período eleccionario y necesitamos más que nunca recuperarnos desde nuestras familias, para que las instituciones vuelvan a ser creíbles. Necesitamos mucha luz del Señor, para que nuestros gobernantes también se iluminen y que los ayuden a tomar de una vez decisiones correctas que no desemboquen en conflictos constantes. Que se dejen guiar por Dios para llevar adelante políticas de bien común, que incluyan la educación, salud y justicia social”, lanzó enérgico el religioso y redondeó ilusionado: “Qué distinto sería todo si eso ocurriera”.

Klein fue directo también al hablar sobre el rol cristiano, se preguntó “¿Qué es lo que necesito cambiar antes de pedirle algo al Señor? no podemos decirnos cristianos y vivir usando el evangelio a nuestra conveniencia, debemos replantearnos nuestra misión y asumir el reto de vivir de acuerdo con los que Dios nos dio como guía”.

Durante la mayor parte de la misa, el agua caída marcó la intensidad con que se vivía el momento. Más de la mitad de los que concluyeron la marcha soportó de pie una hora más con la Virgen presente.

Luego de la bendición de Klein, la fiesta patronal prosiguió con menos gente que la que habitualmente acampa y celebra durante el resto del día alrededor de la ermita de Fátima, porque los chaparrones se mantuvieron insistentes cada media hora descargándose.

Pies descalzos. Los jóvenes concurrieron sin temor al resfrío.

 

Fervor mariano

Uno de los detalles que volvió a sorprender fue la cantidad de jóvenes que manifestaron su veneración religiosa.

Precisamente fueron los que menos molestia a la lluvia expresaron y desafiaron al resfrío mojándose completamente, sin perder motivación para llegar a tocar a la Virgen. Algunos hasta quitándose las zapatillas peregrinaron cantando y rezando los últimos misterios del rosario.

El caso de Carolina sirvió como ejemplo: “Vengo porque la fe en María me moviliza, pero de todas maneras me sorprendió la cantidad de gente que enfrentó la lluvia. Pensé que serían muchos menos”.

Emocionada remarcó que su fervor por la Virgen es sencilla, “ella fue la primera que se entregó a Dios, es un gran ejemplo que nos marca el camino a seguir, intercede siempre por nosotros y no podemos alejarnos”.

En familia. Ni los más chicos se amilanaron ante el temporal de la víspera.

 

 

“Pedir no le pido nada extraordinario, que me ayude, que me de salud, lo que la mayoría necesita”, agregó la joven, pero aclaró que esta vez hizo una excepción y “le pedí a Fátima que nos ayude también para el encuentro interdioscesano de jóvenes de la provincia que se realizará el 2 y 3 de junio en Posadas”, y para el que se esperan más de 1500 chicos en Villa Cabello.

Fiel y correspondiente, Rosario, una abuela experimentada ya en procesiones devotas, también sintetizó el espíritu del promesero: “Es hermoso mojarnos de esta manera porque ella (Virgen) siempre está acompañándonos, cuando alguien de la familia está enfermo siempre nos ayuda y eso es lo que agradecemos, no sentirnos aislados, tristes, solos, la virgencita impide eso”.

Para Mario en tanto, que de chico fue inculcado en el amor hacia Fátima, de la mano de María Morínigo que con su albergue de niños de la calle y su tarea evangelizadora en Posadas ayudó a muchas familias carenciadas, la fe no se explica fácilmente: “Sé que aprendí a querer a la Virgen desde chiquito, y así fui creciendo. Hoy me toca a mí venir con mis hijos y eso sucede porque María nos une, ella nos mantiene la esperanza vigente en que las cosas pueden cambiar para todos”.

Fátima. La imagen de la Virgen que atrajo y renovó su devoción sobre miles de fieles misioneros.

“Hoy tengo 48 años, a los ocho vine por primera vez, un poco traído de las orejas por nuestra catequista María Morínigo, pero a la cual nunca dejé de recordarla porque nos enseñó, a su modo (sonríe), respeto a la Iglesia y eso no lo olvidaré nunca. No llevo contado cuantos años, pero seguro más de treinta veces vine y no pienso dejar de hacerlo”.

Muestra de fe, caricia del cielo o no, la manifestación fue ferviente y renovó la voluntad de la gente, que peregrinó una vez más, ayer con los pies descalzos mojados y la posibilidad de un resfrío como riesgo, buscando que Fátima interceda ante Dios y el año próximo se logre el milagro de no caminar para pedir su ayuda, sino agradecerle que algo mejoró y el bienestar se impuso para todos.

En nombre de María. La devoción a Fátima quedó reflejada debajo miles de paraguas que soportaban los chaparrones

Fuente: Diario “El Territorio”

 

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