Fátima 2003

La peregrinación a Fátima no deja de crecer

La columna principal salió a las 6 hs. desde la Catedral. Miles de vecinos se agregaron durante el trayecto hasta la ermita de Villa Lanús. Pidieron trabajo, salud y rezaron por las elecciones. La Policía contabilizó 40 mil personas durante la procesión efectuada el 12 de mayo de 2002.

Confirmando que la peregrinación a Fátima es una tradición que no deja de crecer, unas 50 mil personas -10 mil más que el año pasado, según datos de la policía de la Provincia- convergieron ayer en la ermita situada en Villa Lanús, adelantando el festejo mundial de los devotos de la Virgen, que se efectúa cada 13 de mayo.

Movidos por “la fe”, como aseguraron muchos de quienes madrugaron con el fin de sumarse a la procesión, vecinos del centro de la ciudad y de los barrios convergieron y se mezclaron en el “mar de gente” que inundó la ruta 12. La columna principal salió a las 6 desde la Catedral y buscó, por la calle Félix de Azara, la avenida Rademacher y después Cabred, para continuar por Uruguay. Al llegar a La Rotonda la procesión ya era multitudinaria. Sin embargo, faltaba aún el aporte de miles de personas que desde hora temprana partieron de Itaembé Miní y los barrios del suroeste. También se sumó gente de populosos sectores como los situados a lo largo de la avenida Cocomarola, entre ellos el asentamiento A 4, de la Entidad Binacional Yacyretá. Otros tantos, de barrios como el A 3-2, esperaron y se agregaron a la columna al costado de la ruta 12.

No todos caminaron junto al grupo principal. Muchos lo antecedieron. Cuando llegó a la Rotonda, el constante flujo de fieles ya había interrumpido prácticamente el tránsito sobre la ruta 12 entre el acceso a la ciudad y la ermita ubicada en el kilómetro 8 1/2). Y muchos continuaron llegando después del mismo.

Entre quienes esperaron el paso de la columna al costado de la ruta 12, más precisamente a la altura del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) se encontraban Julia Núñez (22) y Bernie Chamorro (25). “Vengo desde muy pequeña junto a mis padres. Ellos fueron hasta la Catedral y yo me retrasé por eso estoy aquí. Llevo conmigo a todos los que encuentro en el camino y casi siempre voy a agradecer”, contó la primera. Bernie, en tanto, confió sumarse a la peregrinación por invitación de su amiga y vecina. “Sólo de vez en cuando voy a la iglesia”, dijo. “Pero yo siempre insisto”, terció Julia.

Un poco adelantados de la columna, que avanzaba rápidamente, el matrimonio conformado por Celestina Morínigo (63) e Ilarión Escobar (71) mantenía su propio ritmo constante. “Esperamos a la procesión en Monteagudo y Uruguay. Participamos hace al menos 20 años. Yo soy legionaria y mi esposo me acompaña”, explicó Celestina.

Varios hicieron caso a las recomendaciones de llevar radios. E incluso compartieron la cobertura que hacían dos emisoras con el resto de los fieles, al alzar el volumen de las mismas. Y en el medio de la -por momentos- frenética marcha, también hubo alguna oportunidad para algunos desocupados, de ofrecer chipas o pastelitos.

La imagen de la Virgen entró puntualmente a las 9 hs.en el predio del Colegio donde se encuentra la ermita, en medio del cerrado aplauso de quienes ya habían llegado. Poco después, el obispo Rubén Martínez comenzó a celebrar la misa y en una homilía que no olvidó las elecciones del próximo domingo, apuntó que “Fe y compromiso, son el requisito indispensable para nuestro tiempo”.

El predio del kilómetro 8 1/2 casi no dio abasto esta vez para contener a todos los fieles. A la sombra de uno de los árboles, Alicia (24), Isabel (17) y Martina (18) -tía, prima y sobrina, según detalló la primera) buscaron reparar fuerzas después de haber caminado desde Villa Cabello, donde viven. “El año pasado también vinimos las tres. Pero antes lo hicimos separadas. Nos trajo la fe, dar gracias por los estudios, la salud y en particular una promesa hecha por un primo que se operó en noviembre. Y todo salió bien”, contó Alicia.

Norma Encina (31), también de Villa Cabello, confió que se acercó junto a sus dos hijos, Guillermo y Pamela, de doce y diez años, para rezar por su familia. Y no muy lejos, Jorge Delset (21), de la chacra 236 (barrio Guazupí), contó que era la primera vez que participaba en la peregrinación, junto a su novia Soledad, la hermana de esta, Zuni y el hijo de esta, Gaspar, de diez años.

El obispo Rubén Martínez reclamó fe y compromiso

El obispo Rubén Martínez apuntó que “fe y compromiso son el requisito indispensable para nuestro tiempo”, al celebrar la misa ayer en la ermita de Fátima de Villa Lanús y en una homilía que no olvidó las elecciones del próximo domingo.

El religioso llamó a seguir el ejemplo de la Virgen María y su “fe comprometida”, destacando que “estuvo desde el nacimiento de la Iglesia” y que siempre intervino “en los momentos precisos”.

Martínez estimó que en la realidad actual se necesita “fe comprometida expresada en la vida cotidiana”, en amor al prójimo y justicia. “Tenemos que irrumpir y ser sal y luz en donde estemos, coherencia de vida. Nuestra Patria necesita eso”, afirmó al encarar el tema de las próximas elecciones.

Como en Semana Santa, Martínez pidió “ser responsables” a la hora de votar. ¿Es posible que la patria mejore? Se preguntó, para contestarse que sí. “Se necesita ser responsable, aunque también en todas las circunstancias, para ser testigos de la esperanza, de un mañana mejor”, subrayó.

Los Peregrinos

“Rezamos por la familia, la paz… Por las elecciones, para que gane el menos malo”, confió Nita. “Asimismo por los inundados de Entre Ríos y Santa Fe, para que encuentre consuelo en medio de tantas pérdidas. No sé si nosotros nos resignaríamos si de repente ocurriera algo así”, opinó. “También por la salud y el trabajo de tantas madres y padres que no lo tienen y que lo necesitan para continuar viviendo dignamente. Por todo eso rezamos”, subrayó.

Nita y Jorge agregaron que hace al menos diez años que caminan hasta la ermita de Fátima de Villa Lanús y que esta vez esperaron a la peregrinación en la intersección de las avenidas Cabred y Uruguay. “Antes veníamos con nuestros hijos, que hoy ya están grandes, hasta con lluvia a veces”, recordó.

Ana María Toñón, de Ñu Porá, también se acordó de las elecciones. “Vine con mis hijos y mi marido. Pedimos por la salud, por el país y para que (quienes ganen los comicios) gobiernen bien”, expresó.

La tradición de peregrinar hasta el predio ubicado en el kilómetro 8 1/2 de Villa Lanús, comenzó con una primera marcha organizada por el sacerdote Ramón Fabiano, junto a un grupo de jóvenes de la Acción Católica. A partir de ese momento, la Congregación del Verbo Divino y el Colegio de Fátima asumieron la tarea de repetirla año a año.

Después de la misa de las 9, hubo otras destinadas a los discapacitados y enfermos, a las personas de habla guaraní y para los jóvenes. Esta última se efectuó a las 17 y con la misma se cerraron los festejos organizados en homenaje a la Virgen de Fátima.

Fuente: Diario “El Territorio” (Posadas – Misiones)

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