Fátima 2009

Entre plegarias y quermés popular

Multitudinaria demostración de fe en la peregrinación a la Virgen de Fátima. Ayer los fieles partieron a las 6 desde la Catedral. Salud y trabajo en las las oraciones de la gente.

Peregrinos. Una multitud se unió a la tradicional peregrinación de la Virgen de Fátima. Muchos salieron desde la Catedral, otros tantos se fueron sumando desde los barrios.

Pirulines, copos dulces, velas, rosarios, pitos, pulseras, estampitas y mucho más en la entrada de la Parroquia de la Virgen de Fátima sobre Ruta 12. Un importante grupo de vendedores ambulantes aguardaba a los fieles que llegaban para rendirle homenaje a la Madre de Dios. Y como ya es un clásico, la celebración cristiana devino también en una quermés popular. La gente no sólo se acercó a rezar por salud y trabajo sino que además aprovechó para pasar el día entre empanadas, asado, pastelitos, chipa, tereré o mate.

La 47º peregrinación de Fátima partió a las 6 de ayer desde la Catedral de Posadas. Los cadetes de la Escuela de Policía se encargaron de realizar la guardia de honor a la imagen de la Virgen, y los efectivos de la seguridad de los fieles. Aunque la policía estima que unas 12 mil personas peregrinaron, la postal que dejó la multitud aparenta alrededor de 45 mil en una demostración de fe que cada año suma más fieles.

Rotilde Escalante (58) es del barrio Villa Dolores y se unió a la columna de peregrinos a la altura de la Rotonda. Si bien participa todos los años de la procesión, en esta oportunidad tenía un motivo especial: pedir por la recuperación de su hija quien tuvo un accidente en moto y está en silla de ruedas hace tres semanas.

Llevar la oración. Muchos fieles participaron de la misa de las 9.

Pero no estuvo sola en la caminata, a sus pasos se sumaron sus otros cuatro hijos, sus yernos, nueras y nietos. Todos hicieron turnos rotativos para empujar la silla de ruedas de una de las integrantes de la familia. A la hora de la celebración eucarística se tomaron de las manos, quizás, para que el pedido de sanación sea más fuerte. Como Doña Rotilde, la familia Romero del barrio San Jorge también madrugó para acercarle sus plegarias a la Virgen. “Agradezco por la salud de mi hijo que nació prematuro, me encomendé a ella y desde entonces vengo todos los años” dijo a El Territorio Claudia, la madre de siete hijos, de los cuales su primogénito tuvo problemas al nacer.

Por el umbral que da paso a la iglesia no pasaron ni vendedores ambulantes ni bebidas alcohólicas. Los servidores apostados en la entrada impedían su ingreso para que la fiesta se desenvuelva con total tranquilidad. Así, los jóvenes se sometieron por segundo año consecutivo a un estricto control de termos y mochilas.

Del otro lado, los peregrinos podían conseguir todo tipo de elementos comestibles o algún recuerdo de la Virgen. Mientras en el predio de Fátima la gente depositaba sus oraciones, afuera tenía la posibilidad de comprar desde juguetes, artesanías y hasta alguna bandera de River o Boca.

 

La homilía

A las 9 se realizó la misa principal, en la cual el mensaje fue por un lado para los jóvenes, animarlos a una vida auténtica y comprometida con la sociedad y con Dios. Por otro, se instó a todos a asumir el reto del cambio interior: “¿quién está tan limpio de las deficiencias?¿quién está más allá del bien y del mal? por eso le pedimos a mamá María que nos llene de esperanza para no claudicar”.

Fuente: Diario «El Territorio»

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