Centro espiritual Fátima: lugar para “frenar” y bajarse del estrés

A pocos kilómetros del centro de esta ciudad, sobre la ruta nacional 12, existe un pequeño paraíso que hasta hace poco era de uso y goce exclusivo de los fieles católicos, pero que ahora se puso a disposición de toda la comunidad interesada en la búsqueda del bienestar espiritual y la cercanía con Dios, más allá de las religiones, en una apertura de carácter ecuménico que sigue los lineamientos del papa Francisco, y que habla de “contener a todos”.

Se trata del Centro de Espiritualtualidad Fátima, el tradicional predio de ocho hectáreas exquisitamente parquizado que cada año recibe a miles de fieles en la peregrinación masiva en honor a la Virgen y que desde hace un tiempo también recibe a cientos de personas que organizan retiros espirituales de variada duración y que no necesariamente se enmarcan en un ritual religioso, pero que buscan desconectar a la mente del estrés cotidiano y encontrar la esencia dentro del alma de cada uno.

“El centro siempre estuvo reservado para los retiros organizados por parroquias, pero entendimos que no se puede negar la posibilidad de gozar del lugar a quienes estén en una búsqueda espiritual fuera del marco de la religión, así que durante todo el año se organizaron retiros de distintos y variados grupos espirituales que buscan su acercamiento con Dios mediante la meditación y la contemplación, la tranquilidad, la introspección, la oración y el silencio”, contó el padre Juan Rajimon, superior de la Congregación de los Misioneros del Verbo Divino.

Retiros individuales

Esta interesante apertura se profundizará este año con la posibilidad de los retiros individuales o en pareja. Es que hasta ahora sólo se podía recibir a grupos organizados, mientras que a partir del mes que viene, cualquiera, de cualquier religión que fuere, ya sea solo o con su compañero de vida, podrán inscribirse y participar.

El predio, además, cuenta con albergue para 110 personas en habitaciones individuales, dobles, triples o cuádruples, instalaciones sanitarias, comedor, salones de conferencias, campos de deporte y quincho. Es un lugar ideal para el encuentro personal, retiros, convivencias, jornadas y campamentos. También cuenta con dos capillas con distintas capacidades y, por supuesto, la ermita de la Virgen de Fátima, que es el lugar elegido para la devoción.

Para cuando se organicen los retiros propios del centro de Espiritualidad, también ofrecerán espacios de oración, dirección espiritual con sacerdotes mayores y guías de reflexión. “La idea es que una persona sola, un matrimonio o una familia, en lugar de ir de vacaciones a otro lugar, pueda elegir quedarse en el centro para tener una desconexión con el mundo y una reconexión con el interior de cada uno y con los afectos. Barajar y dar de nuevo, bajar los decibeles y aprender a hablar con Dios”, finalizó Rajimon.

“Un espacio para contener a todos”

El sacerdote Fernando Reis es rector y coordinador de la Casa de Retiros en Fátima. “Estamos recibiendo a grupos organizados, inclusive a grupos de yoga, de tao. Dios es uno solo, somos los hombres los que estamos divididos, pero por el fruto se reconoce el árbol”, dice, convencido y humilde, este sacerdote que interpreta con apertura la misión dada por el papa Francisco: “Saber ponerse también en el punto de vista del otro”. La idea “es poder abrir la casa también a matrimonios, grupos de amigos, personas solas que quieran un momento de desconexión, búsqueda espiritual y silencio”, explicó.

Diversidad y respeto

El grupo “Tao Misiones” es uno de los tantos que organizó una convivencia en el predio del Centro de Espiritualidad Fátima, de Miguel Lanús, “en un marco de silencio, respeto, introspección y meditación, compartiendo las enseñanzas del Maestro Chow Liang Lin y Marcelo y Jurema Nakane de Rio de Janeiro, y otras y actividades afines para el crecimiento espiritual”.

“Una convivencia requiere el respeto a unas actitudes concretas, que tienen que ver con favorecer un ambiente donde los participantes puedan desarrollar la introspección”, señalan los organizadores, que con este fin recomiendan a los asistentes “ser moderados en todo tipo de conversaciones ajenas al contexto de las actividades. Esta convivencia nos exigirá disciplina, renuncia y desapego de nuestra propia historia personal, para poder contemplarla con una distancia, que nos permita el proceso autodescubrimiento de La Realidad que sustenta la Vida”.

De seminario a Centro de Espiritualidad

El Complejo de Fátima está ubicado en el kilómetro 8,5 de la ruta nacional 12, ya en Garupá. El prejovenado que funcionaba en Azara bajo la protección de San José, en 1960, fue trasladado a este predio bajo la protección de la Virgen de Fátima. Es así como nació el “Colegio Apostólico Virgen de Fátima”, un seminario menor donde estudiaban los Verbitas, pero también alguno del Clero Diocesano y de los Basilianos. El seminario dejó de funcionar en la década de 1990.

Fátima es la casa central de los Misioneros del Verbo Divino de Misiones y Chaco. Alberga a una comunidad estable de sacerdotes mayores que reciben cuidados de salud. En su parque se encuentra el cementerio privado, en el cual descansan los pioneros.

Luego de que Fátima dejara de prestar el servicio de seminario menor, y adaptándose a las circunstancias de los tiempos, gran parte de la casa se destinó para retiros, encuentros y cursillos. Es un lugar propicio para la renovación espiritual.

Fuente: Diario Primera Edición

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