Fátima 2005

Fátima, una devoción intacta

La columna de creyentes partió a las 6 de la Catedral y fue creciendo en número durante el recorrido hacia la ermita. Pidieron y agradecieron por trabajo y salud. La consigna de este año fue vencer al mal, ejerciendo el bien.

Postal de la fe. Unas 40 mil personas se dieron cita ayer, en la peregrinación más convocante de la feligresía misionera.

Cuarenta mil personas peregrinaron ayer hasta la ermita de Fátima, en Villa Lanús, para renovar una tradición que comenzó en la década del 60 y que año tras año cobra más fuerza. A pesar de la llovizna que se registró en la mañana de la víspera, y el frío que se hizo sentir, un número importante de fieles se concentró frente a la Catedral, minutos antes de las 6, para dar inicio a la peregrinación a Fátima 2005, bajo el lema “No nos dejemos vencer por el mal, por el contrario venzamos el mal haciendo el bien”.

Como todos los años, el núcleo que unió el centro con la periferia de la ciudad marchó por las calles Félix de Azara, siguió por la avenida Rademacher, Cabred y Uruguay, hasta La Rotonda, para tomar finalmente la ruta 12, arteria de comunicación directa a la ermita de la Virgen de Fátima.

Cientos de fieles de todas las edades se sumaron a la procesión durante el recorrido, especialmente después de La Rotonda, donde una gran cantidad de personas de la zona del Campo Las Dolores, Itaembé, A 4 y de barrios como el San José Obrero, la engrosaron hasta formar un grupo compacto. Sin embargo, hubo quienes prefirieron adelantarse, caminando por la ruta 12, para esperar a la Virgen de Fátima en su santuario.

Durante las primeras horas del domingo el tiempo se tornó inestable, el sol estuvo oculto hasta la media mañana, por lo cual muchos de los fieles optaron por combatir el frío con un buen mate, té o café, acompañado por las infaltables chipas que ofrecían al costado de la ruta. Tampoco faltaron aquellos que llevaron sus radios portátiles para seguir la trasmisión de la procesión por las radios LT17 y Tupá Mbaé.

Pasadas las 8, la multitud llegó al puente sobre el arroyo Zaimán y, una hora después, la imagen de la Virgen ingresó al predio del Colegio de Fátima, entre fuertes aplausos y miles de pañuelos blancos que fueron agitados por los presentes.

Los cadetes de la Escuela de Policía tuvieron la responsabilidad de custodiar a la imagen durante la mayor parte del trayecto.

Fin de la peregrinación. Los seguidores de la Virgen de Fátima se conmovieron en los oficios del obispo Martínez.

 

 

Misa solemne

Este año la misa fue oficiada por el obispo Juan Martínez, quien llamó a los fieles a renovar el sí, de compromiso y de fe, ante la Virgen María de Fátima, “para que podamos decir que nuestro mañana pueda ser una mañana con esperanza junto a María”.

El pontífice en su alocución señaló que la Argentina está viviendo una profunda crisis de valores, los cuales en su mayoría no son tenidos en cuenta por algunos grupos de poder. “Esos grupos no tienen en cuenta los valores de la vida, la familia y el trabajo, porque se generan muchas formas de asistencialismo que no están ligadas al trabajo. Las cuales aveces son necesarias por la pobreza que hay en nuestro medio ambiente, pero que de alguna manera son indicadores de que nuestra sociedad aún no ha revertido la situación de no priorizar el valor del trabajo, que es lo que dignifica a la persona y no genera gente dependiente como generan las formas asistencialistas”.

En tal sentido, resaltó que esas formas de dependencia no permiten a los argentinos a tener una democracia madura, “por eso como pueblo de Dios debemos aportar nuestro compromiso cristiano, a través del sí que dio María, con respeto y fe”, puntualizó el obispo, durante la misa solemne que se realizó ayer en Fátima.

A las 11 hubo otra misa destinada a los enfermos y discapacitados. Por la tarde, en tanto, hubo tres celebraciones más. La primera, a las 13 destinada a los niños, la segunda para los de habla guaraní y la tercera, destinada especialmente a los jóvenes, con la cual se dieron por finalizada las festividades.

 

Una cuestión de fe

La mayoría de los fieles llegaron a la ermita para cumplir una promesa o hacer algún pedido. Algunos expresaron que todos los años realizan la procesión por una cuestión de fe.

Juana y su hermana Rosa, participan de la peregrinación desde hace más de diez años, pero esta vez fue para ellas la más emotiva porque contaron con la compañía de la pequeña Juliana, hija de Rosa, quien tiene apenas un año y ocho meses de edad y pasó por un estado grave de salud hace un tiempo atrás. “La Virgen me acompañó durante el tiempo en que mi hija estuvo mal. Le prometí que apenas se recuperaba la traería a la ermita, es por eso que hoy estoy acá junto a mi pequeña”, dijo la mujer.

Una situación similar atrajo hace tres años a Carla y Marcelo, cuando uno de sus familiares estuvo mal de salud y nada los ayudaba a encontrar consuelo. “Siempre escuchábamos hablar de la Virgen de Fátima pero nunca tomábamos la iniciativa de venir; hasta que un día escuchamos por la radio que se iba a realizar una peregrinación por su día y allí estuvimos. Este es el tercer año que venimos y es para agradecer por la salud y el bienestar de nuestra familia”, contó Carla mientras su esposo se prestaba a ingresar al predio.

Para Carol, en cambio, esta fue la primera vez que caminó junto a la Virgen hasta Fátima. La mujer expresó que se unió a la caminata para agradecer el puesto de trabajo que obtuvo su esposo hace unos días, luego de años sin actividad. “Siempre vengo al santuario, pero esta es la primera vez caminando y es porque la virgencita nos ayudó a que mi esposo consiguiera trabajo y eso no tiene precio. Creo que con sólo venir hoy caminando no terminamos de pagar esta gran ayuda, pero es una forma de empezar”.

 

Todo comenzó en Portugal

Cuenta la tradición que la Virgen de Fátima se apareció por vez primera un 13 de mayo de 1917, a tres niños pastores en la localidad Cova do Iría, en Portugal. Entonces, Francisco, Jacinta (hermanos) y Lucía, de ocho, siete y diez años respectivamente, vieron a la madre de Cristo flotando en una nube, rodeada de una luz brillante y sosteniendo un rosario.

La Virgen citó a los niños en el mismo lugar y cada día 13, durante seis meses. “Después regresaré aquí una séptima vez”, les dijo a los chicos.

María confió tres secretos a los pastores y predijo un gran signo el día del encuentro de octubre. Entonces, más de 70 mil personas fueron testigos de un fenómeno “increíble” del sol.

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La devoción

Devotos. Los primeros fieles comenzaron a llegar a la ermita caminando por el costado de la ruta 12, desde las 7 de la mañana. El grueso de la peregrinación llegó a las 9, pero hasta el mediodía hubo gente que se acercó caminando.

• Jóvenes presentes. Miles de adolescentes asistieron a la celebración para renovar sus votos de fe, acompañados por sus padres o amigos. La mayoría partió desde la Catedral, los menos se sumaron a partir de La Rotonda.

• Vendedores ambulantes. Los comerciantes también se hicieron presentes. Tanto en el interior del predio de la parroquia de Fátima como en el exterior. Se ofreció desde empanadas, pollo asado hasta estampitas con flores y artesanías. También hubo oferta de entretenimientos, como el tiro al blanco.

• Día de… Ayer se celebró el Día Internacional de la Cruz Roja, por ello en un alto de las actividades previstas en Fátima, se agradeció la presencia de los miembros del organismo en el predio y se los saludó por su día.

Fuente: Diario “El Territorio”

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